Domingo 27 de Abril 2008
“Combatiendo los conflictos familiares”
No siempre estamos de acuerdo con la opinión de nuestros familiares, pero debemos buscar un equilibrio para resolver los conflictos de familia.
Causas de los conflictos familiares:
- Egoísmo
Egoísmo es amor propio, el interés personal, buscar la atención. Dios quiere que seamos de un mismo sentir y funcionar así como familia, en unidad. Mientras gobierne el egoísmo una relación nunca será sana. Si queremos funcionar de verdad como familia es necesario aprender a dar, ser unidos, entender lo que otros sienten. El objetivo es buscar la estabilidad familiar.
- Uso inadecuado de las palabras
Debido a nuestro temperamento, todos somos y reaccionamos diferente ante las situaciones.
Todos sentimos ira. La ira no es un pecado, el problema es como reaccionamos ante ella. Debemos ser proactivos – pensar antes de hacer o decir. No reaccionar, porque cuando lo hacemos herimos, ofendemos. Cuidar de no ser sarcásticos, groseros, insensibles.
- Falta de respeto
Aprender a tratar a nuestros familiares como vasos frágiles. 1 Pedro 3:7. Éxodo 20:12.
Cuidar el trato, manera de hablar de dirigirse. Evitar la burla, la vergüenza pública. Respetar es ser amable, actuar cortésmente, con amor.
El hombre influye mucho en cómo se tratan los miembros de la familia. Él debe marcar el respeto entre uno y otro.
Dios quiere rescatar los valores de la familia. Como iglesia somos testimonio de una familia sana.
- Practicar el perdón
El perdón es la remisión de la ofensa. Jesús es el ejemplo por excelencia. Él nos perdonó primero, por eso nosotros lo podemos hacer.
El conflicto quita la paz, llena de amargura, resentimiento y deseos de venganza. La manera de resolver el conflicto es practicando el perdón. Este se convierte en necesidad cuando la carga en el corazón es demasiada. Cuesta pedir perdón cuando se ha guardado por mucho tiempo. Es necesario dejar el orgullo. El perdón no nace, es una decisión.
No perder la oportunidad de amar y disfrutar a la familia. Desarrollar una vida espiritual como familia. El hombre es ser el sacerdote del hogar. Su labor es unir a la familia a través de la oración. El mejor tesoro es enseñar principios, que Dios sea el pilar de la familia.
“Tú puedes tener la mejor familia, si dejas que Dios te guíe”
No actúes en tus fuerzas, busca gente que te ayude a vencer los problemas familiares.